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miércoles, 22 de abril de 2020

ADJETIVOS



Definición

El adjetivo es una palabra que expresa una característica del sustantivo al que acompaña, lo complementa, aporta mas información, por lo tanto se   él en su forma (género y  número): calles estrechas, pantalón largo, etc. 
Algunos adjetivos no cambian por género (femenino/ masculino): real, fuerte, simple o excelente; pero siempre se diferencian en su número (singular o plural): real-reales, 
simple-simples

Clasificación del adjetivo

Para clasificarlos podemos dividir a los sustantivos en tres grandes grupos: adjetivos  calificativos, adjetivos determinativos y adjetivos relacionales.

Calificativos: los adjetivos calificativos describen una cualidad propia del sustantivo al que acompañan, pueden estar relacionados  con el color (blanco, rojo, verde, amarillo,etc.), con el tamaño (mediano, pequeño, alto, bajo, etc.) o con los estados de ánimo (alegre, triste, feliz, aburrido, etc.). Responden a la pregunta "¿Cómo es?"
Los adjetivos calificativos, ademas tienen grados
Grado positivo, cuando representa simplemente una cualidad del sustantivo, por ejemplo: la gimnasia es saludable
Grado comparativo, cuando esa cualidad esta relacionada con otro sustantivo: la historia es mas interesante que la geografía, la manzana es tan rica como la pera. En este caso el adjetivo va precedido por un adverbio (tan-más).
Grado superlativo: cuando se trata de la máxima expresión de tal cualidad, se forman añadiendo ísimo al adjetivo, malo- malísimo, flaco- flaquísimo; o agregando el sufijo érrimo, pobre- paupérrimo. 
Algunos adjetivos superlativos pueden expresarse de varias formas: 
bueno- buenísimo- óptimo, pequeño- pequeñísimo- ínfimo.

Determinativos: son aquellos que definen el espacio y tiempo del emisor; posesivos: mi auto, nuestra familia, su perro; demostrativo: éste auto, aquel libro; indefinidoningún niño, algunos caracoles, muchas nueces, numerales cardinales: cuando expresan una cantidad exacta: cuatro patas, un abuelo; ordinalescuando define el lugar que ocupa, quinto puesto, décimo piso; y partitivos: cunado indican partes de un todo, media naranja


EL ADJETIVO SIEMPRE ACOMPAÑA A UN SUSTANTIVO

Relacionales: son adjetivos que se indican la pertenencia a un grupo concreto como por ejemplo: leyes laborales, discurso científico, vacaciones familiares




miércoles, 16 de septiembre de 2015

El relato de Ciencia Ficción y sus características

La Ciencia Ficción es un género literario que se centra en la anticipación de acontecimientos científicos o técnicos, ubicados en tiempos y espacios ficticios.

Por esta característica de aventurar situaciones es que también se la llamó literatura de anticipación, especialmente porque muchos  autores lograron anticipar diversas hechos e inventos, que con el tiempo, se convirtieron en realidad, tal es el caso del autor Julio Verne con sus famosos submarinos y naves espaciales, que más tarde, fueron parte del mundo en el que vivimos.

El nacimiento del género, en realidad, se dio como un subgénero, en el año 1920 y luego, con el tiempo y el éxito conseguido a su paso fue creciendo hasta ser considerado un género literario que se expandió a diversos formatos, tal es el caso de la industria cinematográfica.
Cabe destacar que la ciencia ficción, además de en la literatura y en el cine, se ha destacado en otros medios como ser: la televisión, las revistas, las historietas.

Entre las principales clases de textos de ciencia ficción se encuentran los siguientes: 

Ciencia ficción dura (“hard science fiction”) Se trata de textos donde se desarrollan diferentes temas con presupuestos científicos muy abundantes.

Historias de espada y brujería (“sword and sorcery”). Estos relatos transcurren en tiempos  y lugares imprecisos, caracterizados por la magia y el ideal caballeresco.

Historias del espacio (“space opera”). Este nombre designa a las narraciones de aventuras cuyos sucesos transcurren en el espacio exterior.

Las divisiones no son rígidas. El film La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977), por ejemplo, comparte las características de las historias de espada y brujería, y también los rasgos de las historias del espacio.



En este género existen algunos temas recurrentes: la clonación, la ingeniería genética, los viajes en el tiempo, los extraterrestres, la colonización del espacio exterior, la inteligencia artificial y robótica, las redes informáticas, entre otros.
Cuando el cuento se basa en el futuro muy lejano los temas principales suelen ser la inteligencia de las máquinas (las cuales suelen ser hostiles) y la transformación del cuerpo humano.
El tiempo en el que acontecen las acciones también suele ser muy importante, casi siempre es en el futuro lejano aunque en algunos casos también puede ser en el pasado.
En muchas ocasiones el tiempo suele ser el tema principal del argumento, como los viajes en el tiempo, la modificación del tiempo o el hecho de habitar en mundos paralelos en los que las leyes de la física no son iguales que en el nuestro.
Los personajes típicos suelen ser robots, clones, extraterrestres, científicos, astronautas y hombres con poderes.
Los elementos que aparecen en estos relatos son, naves, armas computadoras, y máquinas para volar o viajar telepáticamente


Los autores más destacados de este género han sido: Douglas Adams, Isaac Asimov, Lloyd Alexander, Robert Adams, Edward Bellamy, Ray Bradbury, Ray Cummings, Stephen King, Edgar Allan Poe, H. G. Wells, Aldous Huxley, entre otros.



sábado, 8 de agosto de 2015

MODOS Y TIEMPOS VERBALES



El verbo es una palabra, con 
estructura bimembre, que indica acción (comer, jugar, correr, saltar, pensar, dibujar). El verbo, al igual que todas las palabras, tiene una estructura bimembre; es decir, está formado por dos partes o segmentos.

Raíz o lexema
Desinencia o morfema
Cant - 
amos
Jug - 
aremos
Am -
ábamos

Raíz o lexema: aporta el  significado fundamental del verbo; es decir, el proceso de que se trata.
Desinencia o morfema: indica las características gramaticales; es decir,  la persona, el cuándo y el cómo. Es la terminación de la forma verbal.
El verbo es siempre el núcleo sintáctico del predicado, ya sea en el predicado nominal o verbal. No se comportan de igual forma, puesto que no tienen los mismos valores significativos, pero tienen la misma función.
El verbo expresa acciones, procesos o estado de ánimo del sujeto en un tiempo determinado yacontecimientos de la naturaleza.


El Modo es la forma en que se manifiesta la acción expresada por el verbo.  
En español los Modos verbales son cinco: el Modo Infinitivo, el Indicativo, el Potencial, el Subjuntivo y el Imperativo.

Cada uno de estos Modos posee a su vez distintos Tiempos, ya que las acciones pueden realizarse de una misma manera, pero en momentos diferentes. 

Infinitivo
Es aquel que representa el significado puro del verbo, es decir, solo denomina la acción, sin dar información acerca de la persona que la realiza ni del momento en que lo hace. Este es el único Modo que no se conjuga acompañado de una persona.

Tiene tres tiempos:
- El también llamado Infinitivo, que constituye el nombre mismo de la acción. Por ejemplo: estudiar, correr y salir.
El Gerundio, que expresa la acción como si estuviera realizándose permanentemente. Por ejemplo: estudiando, corriendo y saliendo.
El Participio, que expresa la acción como si fuera un estado. Por ejemplo: estudiado, corrido y salido.

Indicativo
Este Modo es aquel en que se expresa con certeza que determinada persona realizó, realiza, realizará o realizaría determinada acción. Por ejemplo: yo estudiaba, él corre, nosotros saldremos.
En el Modo Indicativo existen cinco Tiempos:
- El más conocido es el Presente, que indica que la acción se realiza en el mismo momento en que se expresa. Por ejemplo: Yo estudio, Él corre y Ellas salen.
- Otro Tiempo en que se puede realizar la acción es el Pasado. Para expresar que la acción se realizó en el pasado, existen dos maneras: Una es a través de un tiempo llamado Pretérito Perfecto Simple. Este indica que la acción se realizó en el Pasado, pero en un momento determinado del tiempo, que puede ser un día o un año, y que tiene un límite claro. Por ejemplo: Yo estudié dos horas, Tú corriste toda la tarde, Nosotros salimos ayer. La otra forma de expresar una acción realizada en el Pasado es a través del Pretérito Imperfecto. Este también se refiere al Pasado, pero esta vez expresando que la acción se realizó en un tiempo no determinado en forma exacta. Por ejemplo: El año pasado, yo estudiaba más - Cuando eras chico, tú corrías a saludarme - Antes, ellos salían tarde del colegio.
- El Tiempo llamado Futuro Imperfecto es aquel que expresa que la acción se realizará en el Futuro, sin importar si este Futuro sea cercano o lejano. Por ejemplo: Él estudiará medicina cuando sea grande - Vosotros correréis mañana - Ellos saldrán en una hora.
- El Tiempo Condicional indica que la acción se va a realizar en el Futuro, después de que se cumpla una determinada condición; de ahí su nombre de Condicional. Es importante señalar que esto no se contrapone con lo dicho al comienzo en cuanto a que el Modo Indicativo incluye acciones que efectivamente se realizan, ya que en el Tiempo Condicional se expresa una acción que se realizará efectivamente, solo que con una condición de por medio. Por ejemplo; yo estudiaría si pudiera; él correría si se lo piden; ellas saldrían si dejara de llover.

Modo subjuntivo
Es aquel en el cual se expresa la acción como un deseo o petición, o bien como una posibilidad. En este caso, las personas no realizan efectivamente las acciones expresadas por el verbo, sino que desean realizarlas o piden a otra persona que lo hagan. Asimismo, se expresa a través del verbo que existe, la posibilidad de que la acción se realice.

Este Modo tiene distintos Tiempos, según sea el momento en que es probable que la acción ocurra:
El Presente se utiliza para dar al verbo la expresión de ruego, petición, deseo o posibilidad en el momento, pero la acción a realizar siempre tendrá un matiz de futuro, es decir, se desea o se pide ahora, pero la acción puede realizarse o no en el futuro. Por ejemplo: Te ruego que estudies este año - Puede que corramos todos en la maratón - ¡Qué salga todo bien!.
- El Pretérito Imperfecto plantea la acción del verbo como un deseo o una posibilidad desde el pasado: se trata de cosas que no son, de acciones que no se realizan, pero que se desea que así fueran, y que, de ocurrir, tendrían lugar en el Futuro. Este tiempo puede conjugarse de dos maneras diferentes en cada persona y número, sin que se altere su significado. Observa: Si estudiaras un poco más.. -Si estudiases un poco más... Ambas oraciones significan lo mismo; en ambos casos, el verbo pertenece al Pretérito Imperfecto del Modo Subjuntivo. Lo mismo ocurre con todos los verbos. Por ejemplo: Si corrieras más rápido - Si corrieses más rápido; Si salieran, se mojarían - Si saliesen, se mojarían.
- En el Futuro Imperfecto la acción se plantea como un deseo hacia el Futuro, ya casi nadie lo incorpora en su lenguaje.  
Ojalá estudiares cuando grande.
Él corriere próximamente.
Si nosotros saliéremos, es porque quisiéremos.
Como ves, los ejemplos resultan extraños, ya que es probable que nunca hayas oído a alguien hablar así.
Normalmente, cuando queremos expresar este tipo de acción hacia el Futuro, utilizamos el Pretérito Imperfecto:
Ojalá estudiaras o estudiases cuando grande.

Modo Imperativo

En este Modo, existe una persona que manda a otra realizar determinada acción. Por lo tanto, la acción no se realiza efectivamente, sino que es solo queda expresada la orden o sugerencia que se hizo de realizarla.
Ejemplos:
De luchar: vayan a luchar.
De romper: rompan filas.
De salir: salgan a descansar.
En este Modo solo existe un Tiempo, el Presente, ya que no se puede exigir a alguien que haga algo en el pasado. Las órdenes siempre se dan en presente, aunque la acción a realizar sea en este momento o en el futuro, cercano o lejano. Por ejemplo: Estudia hasta las cuatro - Mañana corran mucho en la carrera - Salid de ahí ahora mismo. También, es importante señalar que en este Tiempo no se conjuga en primera persona singular, ya que es imposible darse órdenes a sí mismo.


jueves, 6 de agosto de 2015

Adverbios



Los adverbios son las palabras que expresan circunstancias de lugar, tiempo, modo y cantidad. También son adverbios las palabras que expresan duda, afirmación o negación.
Los adverbios son invariables: no varia el género, número o persona.


Los adverbios se clasifican según la circunstancia que expresan, hay adverbios de lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación y duda.

·De lugar: aquí, ahí, allí, cerca, lejos, arriba, abajo, dentro, fuera...

·De tiempo: ahora, luego, después, pronto, tarde, ayer, hoy mañana...

·De modo: bien, mal, así, deprisa, despacio...

·De cantidad: mucho, poco, bastante, casi, más, menos, muy...

·De afirmación: sí, también.

·De negación: no, tampoco.

·De duda: quizás, acaso...

Para saber si un adverbio es de Lugar, Tiempo o Modo
hacemos las siguientes preguntas al verbo de la oración:
¿Dónde? para saber si el adverbio es de Lugar
¿Cuándo? para saber si el adverbio es de Tiempo
¿Cómo? para saber si el adverbio es de Modo
¿Cuánto? para saber si el adverbio es de Cantidad

Con frecuencia, los adverbios de lugar, tiempo, modo y cantidad se añaden a un verbo para ofrecer más información y funcionan como complementos del verbo. 

Por ejemplo: Vino rápidamente. Está aquí. Llueve mucho.

A veces, los adverbios acompañan a un adjetivo o a otro adverbio. Entonces funcionan como complementos de un adjetivo (Estoy muy contento) o de otro adverbio (Lee bastante bien).


domingo, 2 de agosto de 2015

La comunicación y los elementos que la componen

La comunicación es el proceso por el cual se transmite una información entre un emisor y un receptor.

La palabra deriva del latín communicare, que significa “compartir algo, poner en común”. El proceso comunicativo implica la emisión de señales (sonidos, gestos, señas) con la intención de dar a conocer un mensaje
Para los seres humanos, la comunicación es un acto que incluye pensamiento y lenguaje, es una actividad mental o psíquica  El intercambio de mensajes (que puede ser verbal o no verbal) permite al individuo relacionarse con otras personas, influir en los demás y a su vez ser influido.
Para que la comunicación sea exitosa, el receptor debe contar con las habilidades que le permitan decodificar, o sea saber de que se habla e interpretar el mensaje.
El proceso luego se revierte cuando el receptor responde y se transforma en emisor (con lo que el emisor original pasa a ser el receptor de la comunicación). 





El mensaje. Formado por las diferentes ideas o informaciones, que se trasmiten mediante códigos, claves, imágenes, etc., cuyo significado interpretará el receptor.>
El emisor y el receptor. El emisor es el sujeto que comunica en primer lugar o toma la iniciativa de ese acto de comunicación, mientras que el receptor es el que recibe el mensaje.
El código. Es el conjunto de claves, imágenes, lenguaje, etc., que sirven para trasmitir el mensaje. Debe de ser compartido por emisor y receptor.
El canal. Es el medio a través del cual se emite el mensaje. Habitualmente se utiliza el oral-auditivo y el gráfico-visual complementándose.
El contexto. Se refiere a la situación concreta donde se desarrolla la comunicación. De él dependerá en gran parte la forma de ejercer los roles por parte de emisor y receptor.
Los ruidos. Son todas las alteraciones de origen físico que se producen durante la trasmisión del mensaje.
Los filtros. Son las barreras mentales, que surgen de los valores, experiencias, conocimientos, expectativas, prejuicios, etc. de emisor y receptor.


El feedback o la retroalimentación. Es la información que devuelve el receptor al emisor sobre su propia comunicación, tanto en lo que se refiere a su contenido como a la interpretación del mismo o sus consecuencias en el comportamiento de los interlocutores.



lunes, 25 de mayo de 2015

La leyenda, características y personajes. Leyendas argentinas, latinoamericanas y urbanas


Una leyenda es una narración proveniente de la tradición oral, que se ocupa de contar hechos naturales o sobrenaturales, dentro de un tiempo y lugar definidos, formando parte de la cosmovisión de una cultura.  
Se cree que las leyendas cobraron gran importancia en la antigua Grecia, gracias a la mitología. Ya a partir de estos relatos pueden ser identificados ciertos rasgos religiosos, y se caracterizaban por sus desenlaces fatales.
Dentro del mundo literario las leyendas son concebidas como narraciones ficticias, incluso muchas veces fantásticas, que inicialmente eran transmitidas oralmente de generación en generación. Las mismas son entendidas como el reflejo del folclore de determinados pueblos. Es por ello que muchas veces son manifestados ciertas aspiraciones o metas, miedos e incluso la propia ideología de dichas civilizaciones en relación al medio que habitan.
Como el mito, la leyenda busca dar explicación o fundamento a un hecho. Pero mientras el mito busca explicar el origen del mundo, la leyenda se basa en lo cotidiano y concreto, explicándose, por ejemplo, el origen del nombre de un lugar o la formación de un lago. 
En este sentido también se distancia del cuento, pues siempre está ubicado en un lugar y tiempo reales, pues tiene bases históricas.
Otro rasgo distintivo de la leyenda es que su eje central es el hombre (a diferencia del mito que se centra en dioses y seres sobrenaturales). A diferencia del cuento, la leyenda no narra sobre un hombre singular, sino más bien arquetípico, es decir, los personajes de la leyenda son el anciano sabio, el joven temerario, el héroe o la doncella.  Se cree que muchos de los personajes mencionados dentro de las leyendas realmente existieron. Sin embargo se ha demostrado que por lo general estas reseñas no son fieles a la realidad. Esta característica se debe principalmente a la transmisión propia de estos relatos, la oralidad. Esta transmisión permite la transformación de la misma, donde los emisores pueden agregar o quitar pasajes o detalles. Estas transformaciones pueden ser realizadas por descuidos o adrede, ya sea por cuestiones estéticas o por intentar captar la atención del receptor. Cuando las leyendas comenzaron a ser escritas, perdieron esta capacidad de ser modificadas constantemente.

Leyenda de la Flor del Ceibo
Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero en las tardes veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con  canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños.
Pero llegaron los invasores, valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad. Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera. La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

Niñito Moro, leyenda de Cuyo
Cuentan que en cierto lugar en la región cuyana existía, hace muchos años, un bosque impenetrable donde habían hecho su guarida unos temibles bandoleros. Un día, pasó por las cercanías del bosque un matrimonio de paisanos que iban haciendo un largo viaje a caballo y llevando consigo un niñito de pocos meses. El niñito era moro, es decir, todavía sin bautizar. De improviso, fueron sorprendidos los viajeros, por cuatro forajidos, los que sin hacer caso a las súplicas del matrimonio, dieron fin con ellos asesinándolos bárbaramente. En los últimos instantes la madre les había rogado que respetaran la vida del niño, pues era moro, sin lograr conmoverlos. Al contrario, tomando uno de ellos al niño por las piernitas lo estrelló contra un árbol. Entonces se oyó desgarrador, un ¡ay! que lanzó al expirar el niñito. Los bandoleros se internaron en el bosque y al comenzar a repartirse el botín, vieron aparecer entre las sombras de la tarde que caía un enorme pájaro negro, totalmente desconocido para ellos y el que, luego de describir enormes círculos sobre sus cabezas, lanzó un grito que era como el de un ser humano, repitiendo por tres veces el ¡ay! desgarrador del niñito que acababan de ultimar. Paralizados de espanto quedaron los bandoleros. Y cuando quisieron reaccionar, ya el pájaro había desaparecido.
Cuentan que los bandidos ya no tuvieron sosiego: que a toda hora los perseguía el ¡ay! del niñito moro. Y que, enloquecidos, fueron muriendo uno tras otro, agotados por la sed, el hambre y los remordimientos sin atinar a otra cosa que a taparse los oídos con sus manos para no oír el grito del niñito sin bautismo al que, junto con sus padres, tan despiadadamente asesinaron.

El Vampiro de Flores, leyenda urbana
Tiene como protagonista a Belek, un enano que llegó a Buenos Aires con el Circo de los Zares proveniente de la zona de los Cárpatos. Al igual que el conde Drácula, Belek fue expulsado luego de que Boris Loff, el dueño del circo, junto a dos testigos: la Mujer Barbuda y el Hombre Bala, lo encontraran prendido al cuello de una mona integrante de la troupe circense.
Pero el mito, apenas comienza aquí. El verdadero horror se desató cuando Belek se refugió en una casa abandonada del Bajo Flores y comenzaron a desaparecer misteriosamente todos los gatos del barrio. El relato cuenta que los vecinos protegieron sus casas con ristras de ajo mientras portaban crucifijos por las calles, por temor a ser atacados. Una noche de invierno, cerca de la estación Flores, los hombres del barrio lograron cazar al vampiro con una improvisada red, fabricada con la malla de un arco de fútbol, pero éste se les escapó furtivamente. Algunos aseguran que aún vive en el cementerio de Flores y sale de tanto en tanto a producir estragos entre los desprevenidos transeúntes.

Los Fantasmas del Subte, leyenda urbana
Varias historias circulan en torno a los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, que tienen como escenario principal las estaciones de la línea A, la primera de la red inaugurada en 1913, que actualmente une Plaza de Mayo con Primera Junta.
Una de ellas cuenta que un antiguo operario de la estación Sáenz Peña concurrió a los sanitarios en horas de servicio y encontró en ellos a un hombre degollado sobre un charco de sangre. De inmediato el atribulado empleado dio el alerta al personal de seguridad de la estación, quien acudió rápidamente a inspeccionar el lugar, encontrando el sitio en perfectas condiciones y sin ningún rastro de violencia. El veredicto fue unánime: se trataba de una alucinación.
Al día siguiente, volvió a repetirse la situación, aunque el protagonista fue esta vez otro empleado. Durante largo tiempo, muchos fueron los trabajadores que afirmaban haber visto al degollado en el baño de esa estación.
Otra historia de aparecidos tiene como escenario el tramo comprendido entre las estaciones Alberti y Pasco, aunque su figura central esta vez es una extraña mujer en traje de novia. Cuentan los dichos que se trata del fantasma de una joven a la que su prometido abandonó ante el altar, circunstancia por la cual la muchacha habría salido intempestivamente de la iglesia y se habría arrojado a las vías del tren. Otra versión, más romántica aún, señala que la ceremonia del casamiento se realizó pero al tratarse de una unión concertada por los padres de los novios, la muchacha prefirió suicidarse al salir de la iglesia antes de contrariar su propia voluntad.

Leyenda del perro con pulgas de oro, Perú
En Perú existe una leyenda que trata sobre un perro, el mismo se está rascando las pulgas en el medio de la calle, la gente pasa por su lado y lo miran con desprecio, tiene apariencia de abandono, por lo que nadie tampoco se frena para ayudarlo, no le temen, pero si le tiene asco por las pulgas que lamentablemente están en su lomo, él desesperadamente intenta sacárselas con sus patas pero no lo logra claramente y entonces queda solo en el medio de la calle días durmiendo. La leyenda cuenta que una pareja lo vio y le dio mucha ternura este animalito, no miraron para otro lado, no se alejaron del perro, ni lo vieron con desprecio, todo lo contrario, lo levantaron y llevaron a su casa, entonces desde ahí le pusieron pipeta para perros y le sacaron cariñosamente una a una las pulgas dejándolas todas muertas en un balde que era en donde las tiraban para sacarlas, resulta que el día siguiente cuando despertaron, todas esas pulgas ahora eran pepitas de oro y esta humilde familia se hizo millonaria gracias a la bondad de su corazón y el modo en el que ayudaron a este noble animal que solamente quería un poco de cariño para darle en cambio este hermoso regalo que los adultos aprovecharon para comprar una casa en nombre del animal que hizo posible lo que ellos entendieron como un milagro, por siempre tuvieron con ellos al perro y nadie entendió jamás de donde salió tanto dinero.

Leyenda el Jinete sin Cabeza
Es una historia originada en los años 1776 en Estados Unidos. La leyenda cuenta que un grupo de la armada británica fueron  asesinados brutalmente, pero uno sólo fue capturado por sus enemigos, un alemán contratado para esta guerra que fue decapitado con su propia espada. 
Desde ese momento se dice que su espíritu ronda buscando cabezas humanas. Este jinete fantasmal es acompañado por su caballo negro, con cola de cabellos de cabezas decapitadas de sus víctimas, ojos rojos inyectados de sangre y sangre de sus víctimas en patas y cuerpo. El jinete sin cabeza ataca sorpresivamente a sus víctimas, ellos escucharán primero un relinche fantasmagórico proveniente de su caballo negro y a los segundos, la victima será sorprendida cuando su cabeza sea decapitada por el jinete sin cabeza de manera brutal y rápida con su espada.






miércoles, 6 de mayo de 2015

Sustantivos


Los Sustantivos, son las palabras que utilizamos para nombrar a los seres vivos (personas, animales o plantas), las cosas, las ideas, los sentimientos o las cualidades.
Su forma es un lexema seguido de posibles morfemas de género (masculino, femenino o neutro) y de número (singular o plural).

Los sustantivos se clasifican dependiendo de las siguientes características:


Según la amplitud de su significado pueden ser Comunes o Propios.

Comunes: Las palabras que utilizamos para referirnos a las personas, animales o cosas de la misma clase o especie, de una forma general: niño, perro, río.
Propios: Las palabras que utilizamos para referirnos a una sola persona, animal o cosa, distinguiendo a cada uno de ellos de los demás de la misma especie: Luis, España, Atlántico. Los nombres propios se escriben con mayúscula.


Según su semántica, lo que significan, pueden ser Concretos o Abstractos.

Concretos: Las palabras que designan a objetos o seres materiales, es decir que podemos percibirlos por los sentidos: brazo, reloj, gato.
Abstractos: Las palabras que designan ideas o realidades inmateriales sólo perceptibles por la inteligencia: amistad, belleza, justicia.


Según se puedan contar o no, se clasifican en Contables o Incontables.

Contables: Las palabras que designan a objetos o seres que se pueden contar: coche, juguete, león.
Incontables: Las palabras que designan ideas, cualidades inmateriales o sustancias no separables, que no se pueden contar: lectura, sinceridad.


Según estén constituidos pueden ser Individuales o Colectivos.

Individuales: Las palabras que, en singular, nombran a un solo ser u objeto contable: casa, libro, balón.
Colectivos: Las palabras que, en singular, designan a un grupo indeterminado de seres o cosas de la misma especie: regimiento, bosque.

La mayoría de los sustantivos no cambian de género, es decir, son masculinos o femeninos (casa, libro, pelota, cabeza, balón, reloj); a estos sustantivos se les llama Invariables.


Otros si cambian de género y se les conoce como Variables; lo normal es añadir una "a" al masculino para formar el femenino (niño - niña, gato - gata).


Y hay algunos que tienen unas particularidades especiales:
Ambiguos: Cuando tienen el mismo significado en masculino que en femenino (azúcar, mar).
Epicenos: Cuando tienen un solo género gramatical (serpiente, águila)
Heterónimos: Cuando el femenino se forma con una palabra distinta del masculino (toro - vaca, hombre - mujer).

Teniendo en cuenta que la clase de los sustantivos depende de varios criterios, un sustantivo puede pertenecer a los cuatro grupos que acabamos de describir.
Por ejemplo: "Libro" es un sustantivo común, concreto, contable e individual.